Orar No Se Limita Solo a Pedir

Para mí, la oración es el tipo de conversación más hermosa que puede existir. Un diálogo sobrenatural que me llena el corazón. Una expresión de amor y de agradecimiento tanto en momentos de felicidad y plenitud, como en momentos de dolor y pérdida.

En esta entrada hablaré de algo relacionado con la oración que varias veces me ha frustrado y enfadado. Me refiero a la suposición de que la oración se limita solo a pedir. También a la ligereza con la que algunas personas tratan la oración.

Recientemente, una de mis amigas en Facebook escribió algo así: “Un familiar mío está en el hospital en condición crítica. Por favor oren por mi familia si creen en ese tipo de cosas religiosas.”

Muchos pensamientos pasaron por mi mente sobre la parte donde expresó “si creen en ese tipo de cosas.” Pero entendí que mi amiga no es creyente, y que tal vez estaba tan desesperada por la condición de su familiar que se vio dispuesta a darle la oportunidad al poder de la oración.

Así que a pesar de mi frustración, me salí de Facebook, guardé mi celular y oré por el familiar de mi amiga.

Después de orar, sentí la necesidad de compartir mis pensamientos. Como cristiana, yo sé que el poder de la oración es enorme – es por eso que en momentos de tribulación muchos recurren a la oración para pedir un milagro o favor particular.

Pero más que pedir, orar es entrar en comunicación con Dios. Es conversar con Él, y permitir que nos responda. Desafortunadamente, y tal vez con demasiada frecuencia, este “diálogo” es solamente sobre nosotros. Estoy segura que todos hemos tenido una de esas conversaciones tediosas y unilaterales con alguien que muestra cero interés en nosotros. Todo es sobre ellos, sus metas, sus tristezas, sus quejas. Lamentablemente, la oración en muchas ocasiones puede tornarse en algo similar.

¿Qué tal te parecería si tus amigos nunca te expresan su gratitud, amor y respeto? ¿Cómo te sentirías si las personas importantes en tu vida solo vienen a ti para presentarte sus necesidades? ¿Cuántas veces no le hemos dicho a algún amigo que ore por nosotros sin realmente entender lo que estamos pidiendo? Sin realmente saber lo que conlleva hacer una oración.

Yo sé que incursionar en el arte de la oración puede parecer algo sencillo y complejo al mismo tiempo. Orar requiere atención, tiempo, práctica y FE. Y las personas que me conocen bien saben que yo SIEMPRE estoy y estaré dispuesta a orar por alguien que lo necesite. Y de igual manera le he pedido a amigos que oren por mi cuando he estado en momentos difíciles.

Pero esta vez te reto a que la siguiente vez que ores (ojalá muy pronto), sea en plan de agradecimiento y con la intención de ponerte en contacto con Dios. No importa si haces una oración de dos minutos o de media hora. Pero enfócate solamente en las razones por las que eres feliz, en las cosas que te hacen sentir bendecido.

Ser agradecido disipa el miedo y la ansiedad. Si permitimos que nuestras mentes piensen y celebren todas las cosas buenas que tenemos gracias a Dios, entonces hay menos espacio para pensamientos negativos en nuestras vidas.

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