Por qué no me he casado

Durante los últimos cuatro años he estado en una relación muy hermosa con el amor de mi vida. Él es todo por lo que siempre he orado, nos hacemos felices el uno al otro, hemos aprendido y madurado juntos y nunca podré dejar de agradecerle a Dios por haber puesto a Daniel en mi vida.

Tenemos muchos planes a futuro y sabemos con certeza que mientras Dios así lo quiera, estaremos juntos por muchos años.

Pero frecuentemente nos preguntan por qué no nos hemos casado. Y me alegra saber que a mis familiares y amigos les importa mi felicidad, pero la pregunta se ha vuelto más constante conforme pasa el tiempo y sinceramente, en algunos casos, algo incómoda.

Y no es incómoda porque no me quiero casar, o porque no amo a Daniel, o porque no lo quiero en mi futuro. Al contrario, es incómoda porque el tema del matrimonio es algo muy sagrado para mí. Un tema del cual yo no puedo hablar a la ligera o en una conversación casual de 15 minutos.

Así que he decidido tomarme el tiempo de escribir aquí algunas de las razones por las que no me he casado:

  • Se necesita estar en una relación de noviazgo estable antes de pensar en el matrimonio. De los 4 años de relación que llevamos, los primeros 3 fueron una relación de larga distancia. Cuando conocí a Daniel, él viajaba mucho por su trabajo, y durante un tiempo vivió en California mientras yo estaba en Texas. En el transcurso de esos 3 años, nuestro enfoque principal era conocernos bien el uno al otro, esforzarnos para hacer funcionar una relación de larga distancia, madurar, aprender a ser pacientes y esperar el momento en el que pudiéramos vivir en la misma ciudad.
  • Una de mis metas en la vida siempre ha sido aprender a valerme por mi misma antes de casarme. Sin dejar a un lado la gracia y bendiciones de Dios en mi vida, creo que finalmente he logrado alcanzar esta meta. A mis 26 años de edad, me he pagado mis estudios universitarios por mi propia cuenta, logré encontrar un trabajo estable con un futuro prometedor, he vivido sola por varios años, pago todas mis cuentas sin la ayuda de nadie, y muchas otras cosas que no es necesario mencionar. Quiero recalcar que esta meta nunca ha sido con el fin de enorgullecerme, sino con el propósito de ser una mujer valiosa y dinámica que a futuro pueda contribuir diferentes habilidades y aptitudes para poder forjar un matrimonio exitoso.
  • Casarse requiere estabilidad económica. Respeto a las personas que se aman y se casan sin importar sus finanzas. Pero en mi caso, Daniel y yo siempre hemos preferido casarnos hasta sentirnos preparados financieramente para este paso tan grande. Casarnos es definitivamente algo que queremos. De hecho, es algo de lo que hablamos constantemente y para lo que hemos estado administrando financieramente por un tiempo.
  • Para Daniel y para mí, es muy importante entender el propósito y plan que Dios tiene para nuestras vidas. Planes. Todos los hacemos. Algunos con más detalles, otros con menos. Algunos apurados, otros con mucho tiempo. A veces de manera consciente y otras, pues casi sin pensarlo. Pero cuando se trata de algo tan importante como casarnos, es nuestra meta forjar un matrimonio basado en el amor a Dios y en los principios que Él nos dio. Así que Daniel y yo hemos decidido confiar en Dios y prepararnos espiritualmente para entender cuando se llegue el momento indicado de formar un matrimonio.
  • No soy la novia que presionaría a su novio a casarse con ella. Ahora sí que como dice el cantante mexicano Pedro Fernández, a mí me gusta que me amen y me conquisten a la antigua. No quisiera ser la que propone matrimonio en nuestra relación. Además, jamás quisiera que ninguno de los dos sintamos la presión de que hay que casarnos. Creo que todo es a su tiempo y mientras estemos confiando en Dios, amándonos, y respetándonos el uno al otro, Daniel sabrá cuando es el momento indicado para pedirme que nos casemos. Mientras tanto, ¡yo me estoy disfrutando esta etapa de nuestra relación que es más que perfecta!

Estas son las razones principales por las cuales no me he casado, y hay algunas otras, pero este blog se extendería mucho si me pusiera a explicar cada una de ellas. Los dejo con uno de mis versículos bíblicos favoritos: Romanos 8:28.

2 thoughts on “Por qué no me he casado

    • Bri Martinez says:

      Gracias por tomarte el tiempo de leerlo, Lawrence! Y así es, cuando una pareja logra hacer funcionar una relación de larga distancia, al final esa relación es muy fortalecida.

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